Señor Editor:
Los estudios de Pomilio (1) y de Zampini et al. (2) revelan el amplio uso de plantas medicinales en América Latina, especialmente en la Argentina, así como el potencial terapéutico de sus metabolitos secundarios frente a desafíos como la resistencia bacteriana. En Chile, la medicina tradicional basada en plantas posee una profunda raigambre cultural en contextos rurales y urbanos. Más del 90% de los encuestados ha utilizado infusiones medicinales alguna vez, pese a conocer sus contraindicaciones, por ejemplo, durante el embarazo (3) (4) (5). Ruda, boldo, menta, melisa y borraja (Borago officinalis L.), entre otras, son consumidas por sus efectos digestivos, sudoríficos o calmantes (4) (5). Sin embargo, se debe evaluar rigurosamente la seguridad de estas especies utilizadas en fitoterapia. Esta carta se enfoca en la citotoxicidad de la borraja sobre células endometriales humanas y aporta evidencia que sustenta su contraindicación durante el embarazo.
Líneas celulares de endometrio humano 11Z (epitelial) y HS832 (estromal) fueron expuestas a extractos de hojas y ramas de borraja. La viabilidad celular se cuantificó mediante métodos colorimétricos: el ensayo MTS [3-(4,5-dimetiltiazol-2-il)-5-(3-carboximetoxifenil)-2-(4-sulfenilfenil)-2H-tetrazolio], que mide la actividad mitocondrial como indicador indirecto de viabilidad, y el ensayo cristal violeta, que estima la densidad de las células adheridas como indicador de proliferación. Este último mostró una disminución significativa en la viabilidad celular, especialmente de HS832 tratada con extracto de hojas (Fig. 1). Los efectos observados podrían deberse a la presencia de alcaloides pirrolizidínicos, metabolitos secundarios conocidos por su hepatotoxicidad, mutagenicidad y genotoxicidad (6) (7) (8). Estos compuestos, al ser metabolizados por el hígado, generan derivados altamente reactivos que forman aductos con proteínas y ácidos nucleicos que promueven procesos apoptóticos y alteraciones del ciclo celular (8).
Dado el uso de borraja en ciertos sectores de la población y la escasa regulación de la comercialización de plantas medicinales (4) (5), es relevante comunicar estos resultados al ámbito bioquímico, farmacéutico y de salud pública. Es necesario avanzar hacia una evaluación toxicológica integral de las plantas de uso tradicional, integrando enfoques químicos, farmacológicos, clínicos y etnobotánicos. Finalmente, es destacable el papel de la investigación y la docencia universitaria (9) (10) de la Química de Productos Naturales y su vinculación con la Bioquímica Clínica (1) (2), al identificar compuestos con propiedades bioactivas interesantes a partir de extractos vegetales de especies nativas e introducidas.
Los autores agradecen a los proyectos UBO/VVCMEI-T3 y UBO/VRIP 1803 (IDU 12009), Vicerrectoría de Vinculación con el Medio e Investigación, UBO.
Se respetaron todos los aspectos éticos relacionados con este trabajo.
Los autores del artículo declaran no tener conflictos de intereses respecto del presente trabajo.
Dr. MANUEL E. CORTÉS
Director de Investigación. Vicerrectoría Académica, Universidad Bernardo O`Higgins, Chile.
Correo electrónico: manuel.cortes@ubo.cl