La elevada ingesta de sodio es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y renales y constituye un importante problema de salud pública. En la Argentina los datos son escasos, especialmente en adultos mayores (AM). El objetivo del presente estudio fue estimar la ingesta de sodio en AM mediante la excreción urinaria. Se midió el peso corporal, la talla y se calculó el índice de masa corporal en AM de 73,8 ± 9,2 años. La excreción de sodio en 24 h (24h-UNa) se estimó mediante las ecuaciones de predicción INTERSALT (I), Tanaka (T) y Mage (MG) a partir de una orina casual en la que se determinó sodio, potasio y creatinina. Se calculó la relación sodio/potasio (Na/K). En una submuestra de AM se determinó la 24h-UNa en orina de 24 horas. Se observó exceso de peso en 74% de mujeres y 67% de hombres. La 24h-UNa estimada por la ecuación I fue significativamente mayor en hombres (4067,9 vs. 1827,1 mg/día; p<0,0001). La 24h-UNa estimada por I, T y MG superó la recomendación (<2000 mg/día) en 60%, 92,7% y 70,9%, respectivamente. La relación Na/K fue mayor que el valor sugerido (1:1) en 87,2% de los casos. La 24h-UNa determinada en orina de 24 h mostró asociación (r=0,8761; p=0,0004) y concordancia (r=-0,002; p<0,995) con la estimada por I. La estimación de 24h-UNa en una orina casual es una herramienta útil. Se debería aumentar la casuística en futuros trabajos para confirmar estos hallazgos en la población de AM.
Palabras clave: Sodio; Ingesta; Orina; Relación sodio/potasio; Adultos mayores
Estimation of sodium intake in older adults through urinary excretion
High sodium intake is a risk factor for cardiovascular and kidney diseases, being a significant public health problem. In Argentina, data are scarce, especially in older adults (OA). The objective of the present study was to estimate sodium intake in OA through urinary excretion. Body weight and height were measured, and BMI was calculated in OA aged 73.8 ± 9.2 years. 24-hour urinary sodium excretion (24h-UNa) was estimated using the INTERSALT (I), Tanaka (T), and Mage (MG) prediction equations from a spot urine sample, in which sodium, potassium, and creatinine were determined. The Na/K ratio was calculated. In a subsample, 24h-UNa was determined in 24-hour urine. Overweight was observed in 74% of women and 67% of men. The 24h-UNa estimated by equation I was significantly higher in men (4067.9 vs. 1827.1 mg/d; p<0,0001). The 24h-UNa estimated by I, T, and MG exceeded the recommendation (<2000 mg/d) in 60%, 92.7%, and 70.9%, respectively. The Na/K ratio was higher than the suggested value (1:1) in 87.2% of cases. The 24h-UNa determined in 24-hour urine showed association (r=0.8761; p=0.0004) and agreement (r=-0.002; p<0.995) with that estimated by I. The estimation of 24h-UNa in spot urine is a useful tool, and the sample size should be increased in future studies to confirm these findings in the OA population.
Keywords: Sodium; Intake; Urine; Sodium/potassium ratio; Elderlys
Estimativa da ingestão de sódio em idosos por meio da excreção urinária
A elevada ingestão de sódio é um fator de risco de doenças cardiovasculares e renais e constitui um importante problema de saúde pública. Na Argentina, os dados são escassos, especialmente em idosos (Id). O objetivo deste estudo foi avaliar a ingestão de sódio em idosos através da excreção urinária. Foi medido o peso corporal, a altura e se calculou a massa corporal em idosos de 73,8 ± 9,2 anos. A excreção de sódio em 24h. (24h-UNa) foi estimada através das equações preditivas INTERSALT (I), Tanaka (T) e Mage (MG) a partir de uma amostra de urina casual, na qual foram determinados sódio, potássio e creatinina. Calculou-se a relação sódio/potássio (Na/K) Em uma sub-amostra de Id foi determinada a 24h-UMa em urina de 24 horas. Observou-se excesso de peso em 74% de mulheres e 67% de homens. A 24h-UNa calculada pela equação I foi significativamente maior em homens (4067.9 vs 1827,1 mg/dia: p<0,0001). A 24h-UNa calculada por I, T e MG superou a recomendação (<2000 mg/dia) em 60%, 92,7% e 70,9%, respectivamente. A relação Na/K foi maior que o valor sugerido (1;1) em 87,2% dos casos. A 24h-UNa determinada em urina de 24 h mostrou associação (r=0,8761; p=0,0004) e concordância (r=-0,002; p<0,995) com a calculada por I. A estimativa de 24h-UNa em uma urina casual é uma ferramenta útil. Deveria ser aumentada a casuística em futuros trabalhos para confirmar esses achados na população de Idosos.
Palavras-chave: Sódio; Ingestão; Urina; Relação sódio/potássio; Idosos
La reducción de la mortalidad prematura por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) para 2030 es un objetivo clave de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de la ONU (1). Estas enfermedades están asociadas al envejecimiento poblacional y a factores de riesgo como sedentarismo, consumo de alcohol, tabaco y dietas poco saludables, especialmente aquellas con exceso de sodio. El sodio, ampliamente utilizado en la industria alimentaria y en la preparación de alimentos, se relaciona directamente con la hipertensión y el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y renales (2) (3) (4). Acciones tendientes a disminuir su ingesta mitigarían la aparición de estas patologías a nivel global (5) (6).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar la ingesta de sodio a menos de 2000 mg diarios, equivalente a 5 g de sal, y aumentar el consumo de potasio a 3500 mg diarios (7). Además, propone una reducción del 30% en el consumo de sodio poblacional para 2025 (8). En la Argentina, estrategias como las Guías Alimentarias para la Población Argentina, la iniciativa “Menos sal + vida”, el etiquetado frontal de los alimentos y la limitación del tamaño de los envases de sal promueven la reducción del consumo de sal (9) (10) (11). El monitoreo del consumo de sodio en Argentina es limitado. Un estudio del Ministerio de Salud reveló que en La Pampa el consumo promedio era de 11,2 g/día, más del doble de lo recomendado (12). En 2018, una investigación en Entre Ríos mostró que el 65% de los adultos del programa PROTEGER presentaban tres o más factores de riesgo, incluyendo alta ingesta de sodio, a pesar de recibir tratamiento médico (13). Entre 2016 y 2019 se observó exceso de consumo de sodio en el 66-98% de adultos jóvenes universitarios (14) (15), pero no existen estudios específicos sobre adultos mayores (AM).
La evaluación del consumo de sodio es compleja, ya que los métodos basados en encuestas alimentarias tienden a subestimar la ingesta. Por ello, se utiliza la excreción urinaria de sodio como método indirecto. La muestra de orina casual es una alternativa práctica a la recolección de orina de 24 horas, mediante el uso de ecuaciones predictivas como las de INTERSALT, Tanaka y Mage (16) (17) (18)(19)(20)(21).
Finalmente, otros estudios sugieren que la relación sodio/potasio en orina es un mejor indicador de la hipertensión arterial y el riesgo cardiovascular que la ingesta de sodio aislada y la relación en orina casual sería útil para estimar la relación en 24 h (22) (23).
El objetivo del presente trabajo fue estimar la ingesta diaria de sodio en AM a través de la excreción urinaria.
Se realizó un estudio descriptivo en pacientes AM del Centro de Atención Primaria de la Salud “Pueblo Nuevo” de la ciudad de Basavilbaso (provincia de Entre Ríos) y del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Asimismo, se incluyeron AM residentes en el Hogar Marín de la ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires), el cual se caracteriza por un enfoque de residencia abierta, que permite ingresar y salir libremente según preferencias, y AM residentes de la comunidad del Área Metropolitana de Buenos Aires convocados por el grupo de investigación. El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Ética y de Investigación del HIGA San Roque de Gonnet, provincia de Buenos Aires, y todos los participantes accedieron voluntariamente a formar parte, previa firma del consentimiento informado. Los investigadores que estuvieron en contacto con los participantes recibieron entrenamiento previo a las salidas de campo.
La muestra de AM presentó 77% de ausencia de comorbilidades o comorbilidades bajas evaluada por el test de Charlson, ausencia de depresión evaluada por la escala de Yesavage y todos conservaban la funcionalidad según la escala de Lawton y Brody para las actividades instrumentales de la vida diaria (24) (25) (26). Del total de los que tenían comorbilidades, el 62% eran hipertensos, 54% presentaban dislipemias y 15% eran diabéticos. Todos los que presentaron alguna patología tuvieron control médico y tratamiento.
Se registraron la edad en años, el peso corporal (PC) en kg usando la balanza OMRON (modelo HBF- 500 INT) y la talla (T) en metros con tallímetro marca Seca Group (modelo Seca 217). Se calculó el índice de masa corporal (IMC) como IMC=PC/T2(kg/m2) y se consideró exceso de peso cuando IMC ≥ 25 kg/m2.
Los AM que accedieron a participar recibieron instrucciones detalladas en forma oral y escrita junto con los frascos para la correcta recolección de las muestras de orina. En una muestra de orina casual se determinaron las concentraciones de sodio (Na, mmol/L) y potasio (K, mmol/L) a través del método de ion selectivo directo (DIESTRO 103AP v4 S+ NS 2979) y de creatinina (Cr, μg/mL) por el método colorimétrico de Jaffé en un espectrofotómetro UV visible (Hewlett Packard 8453). Para estandarizar las variables del estudio se solicitó a los AM la primera orina de la mañana, luego de 3 horas de retención. Se calculó la relación Na/K donde 1:1 era el valor sugerido (7). Además, la excreción urinaria de sodio en 24 horas (24h-UNa, mg/día) fue estimada utilizando las ecuaciones de predicción de INTERSALT, Tanaka y Mage (19). Los valores obtenidos se compararon con la meta de ingesta de sodio propuesta por OMS, menor de 2000 mg/día.
En una submuestra de AM se recolectó también una muestra de orina de 24 h, en la cual se determinaron las concentraciones urinarias de Na y K, con el fin de comparar la 24h-UNa estimada por las ecuaciones de predicción mencionadas con la 24h-UNa determinada analíticamente.
Todas las determinaciones en orina se realizaron en el mismo laboratorio respetando las condiciones de conservación y almacenamiento.
Análisis estadístico
Los datos fueron analizados utilizando el software versión 4.4.2. Las variables continuas se describieron mediante medidas de tendencia central y dispersión (media, mediana y desviación estándar); se evaluó la normalidad y la homocedasticidad según las pruebas de Shapiro-Wilk y de Levene, respectivamente. Para comparar dos grupos se aplicó el test de Student para las pruebas paramétricas y la prueba de Mann-Whitney para las no paramétricas. En las comparaciones entre más de dos grupos se emplearon ANOVA para datos paramétricos y Kruskal-Wallis para datos no paramétricos y, cuando correspondió, se complementó con la prueba post hoc de Bonferroni.
Las correlaciones entre variables se evaluaron mediante los coeficientes de correlación de Pearson o Spearman, según la distribución de los datos. Asimismo, la concordancia entre los métodos fue analizada utilizando el enfoque de Bland-Altman, calculando los límites de concordancia (media ± 1,96 desviaciones estándar) (27). La significación estadística se estableció en un valor de p≤0,05.
Las características generales de la población se presentan en la Tabla I. Los resultados se expresaron como media, mediana, desviación estándar y rango máximo y mínimo.
La edad promedio de los participantes fue 73,8 ± 9,2 años y no hubo diferencias significativas entre varones y mujeres. Se observaron diferencias significativas en el peso (p=0,003) y talla (p<0,0001) de las mujeres con respecto a los de los varones; sin embargo, el IMC fue estadísticamente semejante entre sexos. El 74% de las mujeres y el 67% de los varones presentaban exceso de peso.
En la Tabla II y en la Figura 1 se muestra la 24h-UNa estimada por las ecuaciones de predicción de INTERSALT, Tanaka y Mage en la población total, en mujeres y en varones.
La 24h-UNa de las mujeres y de la población total estimada por INTERSALT fue significativamente menor que la estimada por Tanaka y no se observó diferencia en el caso de los hombres. Los datos estimados por la ecuación de Mage presentaron una mayor variabilidad que por el resto de las ecuaciones.
Además, la 24h-UNa por INTERSALT mostró diferencias significativas entre hombres y mujeres, lo que sugiere que las distribuciones son distintas según sexo (p<0,0001). En contraste, la 24h-UNa estimada a través de Tanaka y Mage, no mostró diferencias significativas entre hombres y mujeres (p=0,200 y p=0,094, respectivamente).
La prevalencia de exceso de excreción de sodio estimada por INTERSALT en la muestra total fue de 60%, mientras que por Tanaka y Mage fue de 92,7% y 70,9%, respectivamente. Con respecto a la relación Na/K (3,1 ± 2,3) ésta fue superior al valor sugerido por la OMS en el 87,2% de los casos (50,9% en mujeres y 36,4% en varones), sin diferenciarse significativamente por sexos (p=0,106) (Tabla II).
Para evaluar la relación entre el 24h-UNa estimada por INTERSALT y la relación Na/K urinaria se utilizó el coeficiente de correlación de rangos de Spearman. Se observó una correlación positiva moderada significativa (r=0,41; p=0,002), lo que indica una mayor distorsión de la relación Na/K a medida que aumenta la excreción de sodio. Con respecto a Tanaka y Mage existe una asociación fuerte y positiva entre las dos variables. A medida que 24h-UNa estimada por estas ecuaciones aumenta, también lo hace la relación Na/K (r=0,74; p<0,0001).
Al analizar la asociación entre el IMC y la relación Na/K se observó una correlación positiva débil pero estadísticamente significativa (r=0,29; p=0,03) según la prueba de correlación de Spearman. Esto indica que, a medida que aumenta el IMC, también tiende a aumentar la relación Na/K.
En la submuestra de AM se observó que la 24h-UNa determinada en orina de 24 h (mg/día) fue semejante (p=0,333) a la estimada por la ecuación INTERSALT (2286,4 ± 1346,9 vs. 2492,6 ± 1356,9, respectivamente). Por otra parte, la 24h-UNa estimada tanto por Tanaka como por Mage mostraron diferencias significativas (p=0,001 y p=0,006, respectivamente) con respecto a la determinada en la orina de 24 h. Dada la baja casuística no se dividió a la población en varones y mujeres. La correlación de Pearson reveló una asociación positiva significativa entre la ingesta de sodio determinada en la orina de 24 h y la estimada por INTERSALT, con un coeficiente de correlación r de 0,877 (p<0,001). El intervalo de confianza del 95% para r fue de 0,584 a 0,968, lo que indica una fuerte correlación lineal (Fig. 2). No se observó asociación significativa entre la ingesta de sodio determinada en la orina de 24 h y la estimada por Tanaka o Mage (r=0,311, p=0,351; r=0,36, p=0,277 respectivamente).
El análisis de Bland-Altman mostró que la media de las diferencias entre la 24-hUNa determinada en orina de 24 h y estimada por INTERSALT fue de 206,2 mg/día y no se observaron sesgos (p=0,333). La variabilidad de las diferencias fue aceptable, ya que la mayoría de los puntos se encontraron dentro de los límites de concordancia del 95% (Fig. 3). Por el contrario, la media de las diferencias entre la 24-hUNa determinada en orina de 24 h y estimada por Tanaka fue de 1900,5 mg/día (p=0,001) y por Mage fue de 3339,54 mg/día (p=0,006).
Si bien la discapacidad grave en los adultos mayores disminuyó en los últimos 30 años, según la OMS, la discapacidad menos grave no ha cambiado significativamente. Se observó un aumento apenas moderado en la esperanza de vida ajustada por calidad, debido principalmente a la obesidad (28). Es controvertido que la mayor longevidad siempre se acompañe de buena salud, y en este sentido, son determinantes los factores asociados al ambiente, como la dieta (29) (30). Entre los desequilibrios nutricionales que afectan a la población, es sabido que la ingesta de sodio elevada es un factor de riesgo asociado a las enfermedades crónicas no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares y renales. En la Argentina, los estudios sobre la ingesta de sodio son escasos, más aún en la vejez. En este trabajo se evaluó la ingesta de sodio de un grupo de AM de ambos sexos, autoválidos, pertenecientes a la comunidad o asistentes a centros de salud, bajo tratamiento y control médico. La edad promedio fue de 73,8 años y la prevalencia de exceso de peso promedio fue de 69%.
Como se mencionó previamente, la excreción urinaria de sodio en 24 h es indicativa de la ingesta diaria de sodio y se puede estimar a partir de una muestra de orina casual a través de diferentes ecuaciones de predicción de sodio en 24 horas. Los resultados hallados demuestran que la ingesta promedio de sodio de este grupo de AM se encontró entre 1845 (INTERSALT) y 4088 (Mage) mg/día, lo que equivale a una ingesta promedio diaria de sal entre 4,6 y 10,2 g/día. Además, se observó que entre el 38% y 95% excedieron la meta de ingesta de sodio sugerida por la OMS. Estos resultados coinciden con los obtenidos en el estudio húngaro Biomarker 2019, donde se observó que el consumo de sal en una población de 189 AM era de 11 g/día, lo que excedía las recomendaciones en el 93% de los casos tanto para hombres como para mujeres. Cabe destacar que esta población tenía una alta prevalencia de factores de riesgo para el desarrollo de ECNT (76% de hipertensión y 36% de obesidad) como excesiva ingesta de sodio e inadecuado consumo de potasio (31).
Las diferencias encontradas al estimar la ingesta diaria de sodio por las ecuaciones de predicción podrían atribuirse a las distintas poblaciones con la que se obtuvieron (occidental, oriental), si discriminan por sexo o si tienen en cuenta la concentración de potasio en la muestra de orina casual (19). Al utilizar la ecuación INTERSALT se observó que la ingesta diaria de sodio de los AM fue significativamente menor que la obtenida con las ecuaciones de Tanaka y de Mage. Asimismo, la ingesta diaria de sodio presentó diferencia significativa entre hombres y mujeres solamente cuando se estimó por INTERSALT. Por ello, la prevalencia de exceso de ingesta de sodio estimada por INTERSALT en la muestra total y en las mujeres fue menor que por Tanaka y por Mage. Este comportamiento, en que la población femenina presentaba una ingesta de sodio significativamente superior por ecuación de Tanaka en comparación con INTERSALT, se observó en un trabajo previo en el cual se evaluaron 754 estudiantes universitarios (14).
En el presente estudio, al analizar el gráfico de concordancia de Bland & Altmann, se observó que la excreción de sodio estimada por INTERSALT en la submuestra, en la cual el 73% eran mujeres, fue semejante a la determinada en orina de 24 h, lo que sugiere que la ecuación INTERSALT permite estimar mejor la ingesta diaria de sodio en los AM.
La OMS no sólo recomienda una disminución en la ingesta de sodio sino también un aumento en la ingesta de potasio, ya que hay evidencia que demuestra que reduce la presión diastólica y sistólica en adultos. Se ha establecido que cuando un individuo tiene una ingesta de sodio y potasio según recomendaciones de la OMS, la relación Na/K urinaria sería aproximadamente 1:1, lo cual es beneficioso para la salud (7). Por ello, evaluar la relación Na/K en orina casual puede ser un método útil y poco engorroso en comparación con la orina de 24 horas a nivel poblacional en individuos normotensos e hipertensos (22). En el presente estudio se observó una distorsión en la relación Na/K, la cual fue tres veces mayor que el valor sugerido y estuvo significativamente asociada a la excreción estimada de sodio en 24 h. Por esto sería una herramienta rápida, útil y de bajo costo para monitorear la ingesta de sodio y potasio en esta población. La distorsión no solamente se produce por la elevada ingesta de sodio sino también por la baja ingesta de potasio, producto del bajo consumo de frutas y verduras, como lo ha informado la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud 2 (32). La relación Na/K promedio en este grupo de AM fue 3,1, semejante a la obtenida en el estudio Biomarker2019, en el que se registró una media poblacional de 3,0, así como al valor obtenido en el estudio INTERSALT para la subpoblación argentina (n=200) de 2,91 (31) (32) (33) (34). Con respecto a la evaluación de esta relación a nivel individual, se ha aconsejado recolectar varias muestras de orina casual en diferentes días para obtener mayor exactitud y precisión (23).
Hasta donde llega el conocimiento de los autores, no se ha estudiado localmente la ingesta de sodio en AM, un factor de riesgo que no es evaluado habitualmente en la clínica ni en los estudios epidemiológicos. Dicha determinación es importante, ya que un descenso en la ingesta de sodio reduce de forma apreciable la presión arterial en AM y por ende aumenta la eficacia de los antihipertensivos, como los bloqueadores del sistema renina-angiotensina (35) (36) (37) (38).
Si bien la muestra ideal para estimar la ingesta de sodio es la orina de 24 h, en este trabajo se demostró de manera preliminar la utilidad de la ecuación de predicción INTERSALT para estimar la excreción diaria de sodio a partir de una orina casual; además, este método de recolección más sencillo facilitó la evaluación, sobre todo al tratarse de AM . Por ello, debería aumentarse la casuística en futuros trabajos para confirmar estos hallazgos en la población de AM.
Actualmente el estilo de vida es el pilar donde se apoya la prevención y el tratamiento de las ECNT a través de una dieta saludable y una vida activa. Dentro de los parámetros de una dieta saludable, la ingesta de sodio es reconocida como un factor de riesgo modificable con adecuado consejo nutricional, cuya relación con las enfermedades cardiovasculares y renales ha sido ampliamente demostrada en estudios a nivel mundial. Evaluar la ingesta de sodio en orina casual puede contribuir como una herramienta de utilidad en el diagnóstico y tratamiento de las ECNT.
El presente trabajo se realizó con financiamiento del proyecto UBACyT 2018 Nº 20720170100008BA.
Los autores no presentan conflictos de intereses respecto del presente trabajo.
Dra. ANABEL PALLARO
Correo electrónico: apallaro@ffyb.uba.ar
Recibido: 15 de abril de 2025
Aceptado: 12 de septiembre de 2025