Reconocimientos


Homenaje a la trayectoria del Prof. Dr. Daniel Mazziotta†

Recordando a Daniel Mazziotta

La primera oportunidad en la que tomé contacto con Daniel fue cuando lo tuve como alumno en la Cátedra de Anatomía y Fisiología Patológica de la carrera de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Exactas (FCE) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Fue en la década del 70, una época convulsionada para el país y para la vida universitaria, y lo recuerdo en compañía de otros tres alumnos de la materia. Entre ellos habían constituido un grupo de amigos y de estudio, que con los años llegaron a ser, como él, destacados profesionales. Durante esas semanas de clases estuvimos trabajando sobre los conocimientos del sistema sanguíneo y, en particular, sobre los grupos sanguíneos. Lo recuerdo como un muy buen alumno, atento, atraído por todos los temas tratados. Luego dejé de verlo durante un buen tiempo en el cual sé que se interesó, junto con ese grupo de amigos, en el laboratorio de Medio Interno. Con ese motivo fueron a trabajar al Hospital San Juan de Dios y con la doctora Nélida Lew que en ese momento era la Profesora encargada del dictado de la Asignatura Fisiología. Sé que hizo una incursión en el Instituto Biológico Tomás Perón de la ciudad de La Plata donde comenzó a interiorizarse en el control de calidad que en esa época se instalaba en el país, como un tema central dentro del Laboratorio Clínico.

Al poco tiempo ingresó como Secretario de la Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires (FABA) y en esa posición fue cuando tomé un contacto más cercano con el doctor Mazziotta, interesados ambos por el control de calidad. En paralelo a su actividad gremial, él estaba motivado más por una actividad cercana a la práctica profesional; por eso arrancó con la planificación de un programa de control de calidad que inició su actividad en los espacios de FABA (PEEC). Las primeras experiencias que realizara en el programa de control de calidad fueron para la sección Química Clínica y, un tiempo más tarde, nosotros nos incorporamos para colaborar con el PEEC, desde la cátedra de Hematología de la FCE de la UNLP, tarea que hicimos desde ese momento y que se continúa con diferentes profesionales hasta el día de hoy. También fue incorporando a otras cátedras de la FCE-UNLP, dentro de un marco de acuerdos que se fueron llevando a cabo y que resultó en un enorme beneficio mutuo para el PECC y para el Área Bioquímica Clínica, que de esa manera pudo contar con un gran apoyo tanto para la actividad de docencia como de investigación y de extensión. Durante los años en los que él se dedicó al tema de control de calidad logró armar un programa que ha sido un ejemplo para muchos países latinoamericanos. Cabe señalar que luego de que se fundara la Fundación Bioquímica Argentina, el PEEC junto con otras actividades de FABA, de perfil más académico, pasaron a ser parte de la misma. Fue en esa época que hubo una enorme disposición de colaboración con las distintas entidades profesionales de Latinoamérica, para brindarles asesoramiento e incluso materiales de control, de modo que pudieran organizar programas de control de calidad similares al que él fue impulsando en el país. En paralelo, ingresó como profesor de la asignatura Química Clínica de la carrera de Bioquímica de la FCE-UNLP, posición que como Profesor Titular ocupó hasta el momento de su partida. Asimismo tuvo un gran desempeño en la IFCC, institución de la cual llegó a ser Miembro del Consejo Directivo y Secretario del mismo. Tuvo muchísimos otros proyectos que pudo concretar y que otros colegas comentarán, razón por la cual no voy a hacer referencia a ellos en este escrito.

Lo mejor que uno puede transmitir como recuerdo son las vivencias positivas que cada uno logra tener con las personas. Así, lo percibí como un hijo incondicional para con su madre, como un padre afectuoso, preocupado por el bienestar y el futuro de sus hijos, en su rol de esposo, de amigo y de colega serio, estudioso y comprometido con la profesión. En una semana para no volver a transitar, tuvimos la partida de dos personas destacadas de la profesión, Daniel Mazziotta y su colega y amigo Norberto Cabutti, que como dice la canción, dejaron un gran espacio vacío.

Seguramente, si leyera esto, con su gran sentido del humor, se reiría de sí mismo y haría alguna referencia divertida que solo quienes lo conocimos, podríamos deducir. Una sonrisa no va a tapar la enorme tristeza de que ya no esté físicamente con nosotros.

Dra. Nilda E. Fink
Fundación Bioquímica Argentina
Directora Programa PROES
Académico correspondiente. ANFyB